Pero Hernest consideraba que el negocio del Cabaret tocaba ya a su fin, más aún desde la prohibición del alcohol que desde la gran depresión, estaba vigente en los Estados Unidos.
Ya casado, Hernest que estaba buscando cualquier excusa para no tener que atender el Cabaret de su padre, fundó un pequeño comercio de ultramarinos en Sunset Street y fué después de la ya conocida anécdota con su esposa, que se planteó el hecho de crear una empresa de servicios a domicilio. A tal menester, fué buscando en el registro de la propiedad de San Francisco, cuando Hernest recaló en una sociedad en desuso con el nombre de Clean & Iron que había funcionado hasta 1912 dedicada al tinte de prendas de vestir.
Hernest que estaba buscando un posible nombre comercial para su nueva empresa consideró que aquel nombre (hoy ya centenario) sería una buena marca para su producto y así pues, lo registró el 28 de junio de 1932. Así pues la sociedad pasaría a llamarse Vacuum Clean & Iron . Vacuum por lo de aspiración que en aquellos momentos era una gran innovación técnica.
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