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Anécdotas de Clean & Iron - No sabes nunca como puedes ayudar a la gente.

Limpieza a domicilio de calidad.
Publicado de en Tendencias · 21 Febrero 2017
Tags: anécdotascuentoshistoriascuriosidadesempresarialeslimpiezaadomicilioenbadajozlimpiezaenbadajoz
limpieza a domicilio de calidad
Celia entró en la agencia muy nerviosa.

- Tengo que hablar con vosotros urgentemente, nos dijo.

- Qué te pasa, Celia que te veo tan nerviosa, dije yo!

- Pues nada, que todavía no se como he podido ser tan tonta!. Recordáis, los señores Miralles: el trabaja de farmacéutico y ella es contable, ¿Que tiene aquel piso tan grande en el Eixample? Pues bien, ya hace casi seis meses que me enviasteis a su casa, voy cuatro veces a la semana. Todo iba estupendamente hasta que un día, un comentario de la señora, me hizo pensar.

“Celia”, me dijo ella, Si alguna vez oyes ruidos en nuestra habitación, no hagas caso y empieza a limpiar por otro lugar de la casa. Claro, te dicen esto, y tu que haces…..Pues prestar más atención que nunca en esos “ruiditos” ¿No? Yo cada día cuando llegaba, me ponía el uniforme en la salita que me habían enseñado desde el primer día y empezaba a trabajar. Normalmente siempre por la cocina, pero esto dependía si tenia ropa por planchar o no.

Si que a veces oía algún ruido que otro (sobre todo desde el aviso de la señora), pero la verdad, como solo llegar me ponía la radio, pues no hacía caso. Pasados unos días, y ya un poco preocupada por el comentario, me fije que los ruidos empezaban justo después de ponerme el uniforme en la salita. Yo, un poco “mosqueada”, pensé que aquello no era normal! Y llame a la habitación contigua que es de donde solían salir los “ruiditos”. Solo llamar, los ruidos pararon en seco, yo continué con mi trabajo, pero pasado medio minuto, la señora me vino a buscar en la cocina, vestida….como un pavo real…...bueno como la estrella de un cabaret, plumas, tanga y con los pechos al aire. Ella estaba muy nerviosa. Yo muy sorprendida, le dije: -Señora tampoco quería molestarla pero….Nada Cecila no te preocupes, me cortó ella. Sabes que pasa, continuo, que cada año hacemos un desfile con las amiga por Carnaval y estaba ensayando unos pases de baile.

A mi, a bote pronto aquella escusa me pareció, muy mala, pero pasados unos minutos pensé: Igual si, que la señora ensaya, para estar a la altura de sus compañeras que igual van un poco más adelantadas que ella.

Bueno, el caso es que me lo creí y le pedí disculpas por haber llamado a la puerta sin razón alguna.
Pasaron unos días y parecía que los ruidos ya no se escuchaban, al menos con tanta intensidad y al final ya no preste atención, hasta este martes pasado.

Llegué como siempre a las diez de la mañana, abrí con mis llaves y me cambié en la salita de siempre. La salita tenía una pequeña ventana horizontal alargada, en una de sus paredes y vi por casualidad cuando colgaba mi vestido, como una sombra fugaz. Aquello me hizo sospechar, al salir llame otra vez a la habitación contigua que era de donde salían los famosos “ruiditos”.
Al cabo de 10 segundos se abrió la puerta y salió la señora. Esta vez iba vestida con un traje de hombre con corbata y si no hubiera estado tan cerca de ella, la podía haber confundido perfectamente con un hombre.

A ver, ¿Qué está pasando aquí? dije yo.
Mira, Celia, no grites mujer, que te lo voy a explicar, porque yo también estoy un poco harta chica!. Mira te voy a ser sincera: resulta que mi marido tiene un problema disfuncional…
¿Disfuncional? Pregunté yo.
Si mujer, que tiene problemas….para mantener relaciones.
¿Relaciones? Qué relaciones, le repetí yo.
Mujer, que no puede tener relaciones sexuales con facilidad….
¿Pero?, ¿Pero?

Qué si mujer, que nos tenemos que montar una pequeña historia si queremos tener relaciones. Mira te lo diré claro: cuando tu llegaste a esta casa, fue “como agua de mayo”, mi marido estaba super contento, “funcionaba” a todas horas. ¿Yo le pregunte que estaba pasando? Y el, que siempre ha sido muy sincero, me comentó que desde que tu llegaste a nuestra casa a hacer la limpieza, el estaba mucho más animado….ya me entiendes. Las primeras semanas te espiaba un poco mientras te cambiabas y después hacíamos el amor apasionadamente, y ahora poco a poco hemos ido añadiendo otras actividades. El, té continua espiando un poquito y luego se disfraza de criada y yo voy cambiando los personajes: de señor de la casa, de “vedette”, de cocinera...y así, gracias a ti, nuestra vida conyugal ha vuelto a ser plena y satisfactoria.

Yo me la mire y pensé, ¿Le pego o qué?, pero gracias a la educación que le han dado a una, no paso nada y no le dije tampoco lo que se merecía. Recogí mis cosas y cuando abrí la puerta de la casa la mire fijamente de arriba a abajo y en el fondo, ¿Queréis que os diga la verdad? Me dio un poco de pena.

Y es que no sabes nunca cómo puedes ayudar a la gente.

Clean & Iron Service - Un món de serveis, un munt d’anèctotes.
Depósito legal: AND. 706-2005
ISBN: 99920-1-590- X
Prohibida la reproducción total o parcial sin mencionar el origen de la obra.
Imagen:  Pop Art. Roy Lichtenstein.



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