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Anécdotas de Clean & Iron Service. Lo primero, es que son muy correctos y amables. Clean & Iron Service

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Los dos entraron en la agencia . El de unos cuarenta años, con traje, bien arreglado, seguramente un ejecutivo de un banco o de unos despachos importantes.Ella, de unos 38 años, bien arreglada, vestía moderna y desenfadada.

Querían contratar una chica para el servicio doméstico tres veces a la semana. El mostró una cierta preocupación por el hecho de que nuestras colaboradoras estuvieran formadas y aseguradas. Y ella estaba preocupada por el aspecto físico de nuestras chicas, por el hecho de que tuvieran buena presencia,que fueran arregladas y porque el uniforme estuviera siempre impecable.

Sobre este último apunte, ella pregunto si para nuestros empleados les facilitamos ¿Uno o dos uniformes? Ya que ella daba mucha importancia al hecho de que el personal ofreciera siempre una imagen impecable en cuanto al vestuario y sobre también en la higiene personal. Según ella, esto era sumamente importante ya que recibían muy a menudo invitados en casa.

Finalmente después de muchas preguntas, contrataron su servicio.

La entrevista de rutina con nuestra empleada después de su primer servicio en casa de la clienta fue totalmente normal. La clienta la había esperado en casa para enseñarle donde tenía el material de limpieza y las tareas prioritarias que realizar aquella tarde. Al cabo de quince minutos, la había dejado sola en casa.

Las semanas fueron pasando y pasado un mes y viendo que todo se estaba desarrollando con total normalidad, desde la central hicimos la llamada de cortesía, para saber la opinión de la clienta sobre la calidad de los servicios y para preguntar qué le parecía la empleada que les habíamos asignado.

La clienta estaba muy satisfecha con nuestra colaboradora, remarcando su puntualidad, su amabilidad y buena predisposición para hacer las cosas, solo puntualizo un pequeño detalle en relación a la timidez de la chica. Según ella, la chica que les habíamos asignado era perfecta, pero muy tímida.

El día 31,  cuando Marisol que así se llamaba nuestra empleada, vino a la agencia a traernos los albaranes de trabajo de aquel mes y a planificar el trabajo del siguiente, aprovechamos para preguntar como le estaba yendo en su nuevo servicio.

Sin dar mucha importancia al tema, Marisol nos comentó, que todo bien, pero que estos clientes eran un poco “raritos”, pero que ella no tenía ningún problema, ya que eran personas muy correctas y extremadamente amables.

A mediados del siguiente mes, Marisol vino a la agencia a recoger productos de limpieza y como es normal, le volvimos a preguntar ¿Que tal estaba funcionando el servicio?

Ella muy sorprendida, se puso roja y contesto un poco nerviosa:

¿Que ya lo sabéis?

Nosotros un poco preocupados, respondimos:
-No, no. ¿Qué te ha pasado alguna cosa con nosotros?

-No, no, con la agencia estoy encantada, contestó Marisol. Con la agencia estoy encantada, lo que pasa es que en la casa de los señores...bien...es que, son un poco extraños.

-¿Extraños? ¿Qué significa extraños?, repliqué yo

Pues que mientras limpio o plancho la ropa, tanto la señora como el señor se comportan como si yo no estuviera.

- ¿Pero qué quieres decir? ¿Que no hablan contigo mientras haces la limpieza de la casa? Pregunté yo.

- No, no es….que….no se visten.

- ¿No se visten? ¿Van en pijama por la casa? Continué asombrado.

-¿En pijama? Replicó ella enérgicamente. Ya me gustaría ya. Van en pelota picada por toda la casa. Y claro yo no estoy acostumbrada ni a ver a mi marido desnudo y me siento un poco violenta.

Marisol aprovechó para decirnos  que no nos quería dejar colgados con el servicio, pero que enseguida que pudiéramos encontrar a una sustituta para su servicio, que ella prefería otra casa.

Tres día después de aquella conversación, Marisol nos llamó muy nerviosa a la agencia y nos comento que tenia que hablar con nosotros urgentemente y que venía enseguida. Estaba super nerviosa, le pedí que se calmara un poco y que me explicara qué había pasado.

Marisol ya más calmada, nos contó:

Mira, durante la primera semana: todo era “Si mujer, tu haz como si estuvieras en tu propia casa”. Si te molesta el uniforme, tu ni caso, te lo quitas y ya está. Que aquí somos de confianza. Aquí como en tu casa, si te quieres poner una “batita”, te la pones, sobre todo que estés cómoda.

Durante la segunda y tercera semana: Ellos en pelota picada por toda la casa, cocinando, regando las plantas, colgando cuadros, mirando la tele. Yo pobre de mí, intentaba mantener las buenas formas como podía, ya que a parte de ir completamente desnudos su trato conmigo era totalmente normal como si no pasara nada, absolutamente nada. De hecho llegué a pensar que solo yo, los veía desnudos, porque su actitud conmigo era totalmente normal y ellos no daban ninguna importancia al tema.

Pero vaya, el límite llegó cuando la señora me llamo un día a casa, un poco preocupada, para pedirme si podía ir el sábado por la tarde, ya que tenían una cena de compromiso en casa y necesitaba que les diera un golpe de mano para servir la cena.
Yo que no se decir que no, y como en el fondo eran tan formales y amables conmigo, no me supe negar.

Y el sábado por la tarde a la hora acordada allí me presente.
Cuando llegue la señora ya me estaba esperando. Me preguntó que si en lugar del uniforme de la empresa, me podía poner un delantal y uno cofia. Le comente que me daba un poco de reparo ponerme aquella cofia, pero que para hacerle un favor y delante del compromiso me la pondría.

Me fui a cambiar a la habitación de siempre y allí mismo la señora me pregunto si podía servir los platos del catering que ya estaban preparados en la cocina. Con mi nuevo uniforme fui a la cocina, mire lo que había, todos los platos estaban perfectamente dispuestos y ordenados por orden de salida, así que cogí los canapés y entre en el comedor.

El señor estaba sentado en un extremo de la mesa, delante suyo su esposa y alrededor de una gran mesa, los invitados, señoras y señores perfectamente dispuestos, muy bien arreglados y peinados, con unas magníficas joyas, pero completamente DESNUDOS!

A mi me empezaron a temblar las piernas y pensé: ¿Qué hago? ¿Término de servir los canapés y desaparezco? o….

Cuando en aquel momento uno de los invitados , dirigiéndose a la señora de la casa, dijo:
-Pero Piluca, ?No nos prometiste que el “servicio” SOLO llevaría un delantal y una cofia?

A lo que la señora muy rápidamente y con tono un poco dudoso replicó: ¿Marisol, no te molestaría si……?

Sin dejarla terminar la frase a la señora, lancé la bandeja de canapés sobre la mesa, recogí mis cosas rápidamente y salí corriendo de la casa.

Clean & Iron Service - Un món de serveis, un munt d’anèctotes.

Depósito legal: AND. 706-2005

ISBN: 99920-1-590- X

Prohibida la reproducción total o parcial sin mencionar el origen de la obra.

Foto: Elizaveta Porodina - De la serie ‘Lazy Days of Summer’



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