No se trata de vender franquicias. Se trata de encontrar a la persona adecuada.
Desde fuera, muchas personas creen que el objetivo de una empresa franquiciadora es simple: vender franquicias. La realidad es muy distinta. A ninguna franquicia seria le interesa vender por vender. (Es cierto que puede haber excepciones, pero no es la norma.)
Una franquicia sólida busca algo mucho más importante: franquiciados de calidad, capaces de aplicar la metodología y los protocolos de la marca con rigor y coherencia. Porque la experiencia demuestra que seguir el sistema al pie de la letra es lo que garantiza eficiencia, estabilidad y resultados.
Una franquicia seria no busca vender unidades, sino encontrar a la persona adecuada que respete el sistema y garantice resultados sostenibles.
Encontrar talento no es tan fácil como parece
Puede parecer sencillo encontrar candidatos adecuados. La realidad es que no lo es. Las personas no llegan “en blanco” a la central. Llegan con su propio ecosistema:
- Jóvenes con poca experiencia.
- Personas que intentaron montar su propio negocio sin éxito.
- Candidatos que vienen de otra franquicia con una experiencia negativa.
- Profesionales con expectativas poco realistas.
- Perfiles con miedos, reticencias o desconfianza acumulada.
- Cada candidato trae consigo su historia. Y esa historia influye.
El trabajo del franquiciador no es solo explicar un modelo de negocio. Es interpretar miedos, detectar inseguridades y evaluar compatibilidades reales. Y eso no es fácil.
Encontrar al candidato adecuado no es sencillo, porque cada persona llega con su propia historia, miedos y expectativas, y el reto real del franquiciador es saber interpretar y evaluar ese encaje.
Seguir el método no siempre es sencillo
Uno de los grandes retos es que no todas las personas están preparadas para seguir protocolos establecidos. En una franquicia, la comunicación, la ejecución de servicios y el liderazgo deben alinearse con el sistema. Y, curiosamente, donde más dificultades suelen aparecer es en la comunicación.
Hay perfiles muy capaces técnicamente, pero poco disciplinados en procesos. Otros son excelentes comerciales, pero débiles en gestión de personal. Algunos dominan los números, pero no el liderazgo humano.
La responsabilidad de decir la verdad
Uno de los momentos más delicados en la vida de un franquiciador es tener que explicar a un candidato que quizá no cumple con los requisitos necesarios para gestionar determinado tipo de negocio. No es cómodo. Pero es necesario.
Con los años hemos aprendido que la seriedad implica hablar claro. Incluso, si tras la formación detectamos que no habrá encaje, puede ser más responsable anular una venta que permitir un proyecto condenado al desgaste.
Eso significa maniobrar hacia atrás sin perjudicar ni financiera ni personalmente a nadie. No es habitual. Pero ocurre. Y forma parte de la honestidad empresarial
La verdadera seriedad de un franquiciador está en saber decir la verdad, incluso si eso implica frenar una venta para evitar un proyecto sin encaje real.
El carácter importa de igual manera que la formación
La formación en una franquicia puede ser rigurosa y completa. Pero el carácter, la experiencia previa y la actitud marcan profundamente la hoja de ruta futura del negocio. Con el tiempo hemos comprobado que:
- Algunas personas encajan mejor en acciones comerciales.
- Otras destacan en gestión de personal.
- Otras tienen un perfil financiero o administrativo más sólido.
Aunque, evidentemente, no se trata de decirle a alguien después de formarse: “esto no es para ti, prueba con otra cosa”. Eso sería poco profesional. La evaluación empieza mucho antes. En las primeras conversaciones ya comenzamos a formarnos una idea del perfil con el que hablamos. Y es ahí donde explicamos con claridad tanto las ventajas como las desventajas del modelo. Porque sí, todas las franquicias tienen ventajas. Y también desafíos.
Liderar en condiciones reales
Una franquicia ofrece un sistema probado. Reduce riesgo. Aporta metodología. Acelera el aprendizaje. Pero no elimina la responsabilidad. Ser franquiciado implica liderar, tomar decisiones y, en ocasiones, actuar en condiciones adversas. Es un reto y también una responsabilidad.
Transparencia y solvencia
Al final, la diferencia entre una franquicia seria y una que no lo es, está en la transparencia. No se trata de convencer a toda costa. Se trata de encontrar a la persona adecuada. Porque cuando el perfil encaja, el sistema funciona.
La verdadera solvencia de una franquicia no se demuestra en cuántas franquicias vende. Se demuestra en cuántas funcionan.
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